El salto del Laja es la versión chilena y en miniatura de las cataratas del Niágara. El río Laja, después de descender de los Andes, cae en un acantilado de 50 metros antes de desembocar en el río Biobío. Como las cataratas, sin embargo, el Salto del Laja es vulnerable a las condiciones climáticas. En años secos, el flujo puede disminuir al mínimo. Las cascadas son lo suficientemente cerca de la carretera lo que justifica una breve escala, pero no merece la pena pasar la noche.